En Conde de Benalúa presentamos un nuevo Aceite de Oliva Virgen Extra concebido como un proyecto de identidad, visión y posicionamiento internacional. Se trata de un coupage exclusivo elaborado a partir de una cuidada selección de variedades procedentes de tres grandes países productores de la Unión Europea: España, Italia y Portugal. Un aceite nacido con una vocación clara: representar lo mejor de la tradición oleícola mediterránea desde una mirada moderna, exigente y orientada a la excelencia, integrando conocimiento técnico, cultura del aceite y visión empresarial en un solo producto.
La unión de las variedades Picual, Arbequina y Coratina da lugar a un AOVE de gran riqueza organoléptica, lleno de contrastes y matices perfectamente equilibrados. En nariz se muestra intensamente verde y armónico, con una marcada presencia de hoja de olivo, acompañada de una compleja mezcla de almendra ayosa y delicados toques florales de camomila que aportan elegancia y frescura. En boca, estos aromas evolucionan hacia una entrada dulce y frutal, donde destacan claramente el plátano y la almendra dulce, dando paso de forma progresiva a un amargor elegante, bien integrado, y a un picante sostenido y persistente que aporta carácter, estructura y una larga sensación final, configurando un perfil sensorial complejo, moderno y reconocible.
El contexto del mercado refuerza esta apuesta estratégica. España produce aproximadamente 1,4 millones de toneladas de aceite de oliva virgen extra dentro de un mercado mundial que alcanza los 3,2 millones de toneladas. En Conde de Benalúa producimos alrededor de 8.000 toneladas de AOVE y comercializamos a granel otras 12.000 toneladas procedentes de otros productores, cifras que incluso en el mejor de los casos representan en torno al 1,4 % de la producción española y apenas el 0,6 % del volumen mundial. Esta realidad nos lleva a una conclusión clara: nuestro futuro no pasa por la cantidad, sino por la calidad, la notoriedad y el margen, orientándonos a un consumidor que valora el producto, reconoce el trabajo que hay detrás y está dispuesto a pagar por excelencia, conocimiento y autenticidad.
El mercado del aceite de oliva premium representa aproximadamente el 2 % del consumo global, unos 60 millones de kilos, un segmento altamente exigente que no busca un aceite más, sino experiencias, identidad, diferenciación real y excelencia. Para responder a este perfil, Conde de Benalúa ha apostado por seleccionar las mejores variedades de cada origen, trabajar un coupage singular y reconocible y construir una marca con relato, coherencia y prestigio, entendiendo que la verdadera diferenciación está en la calidad del producto, la singularidad del origen y la honestidad del proyecto empresarial.
El nacimiento de este nuevo AOVE está ligado también a una historia que conecta cultura, territorio e identidad. La figura de D. Julio Quesada – Cañaveral, Conde de Benalúa , Duque de San Pedro de Galatino y Señor de Láchar, representa un vínculo histórico y cultural que inspira la creación de un coupage único que une el Picual de nuestra zona de producción en Granada, la Coratina de la región italiana de Puglia y la Arbequina de Portugal. Tres orígenes, tres culturas oleícolas y tres perfiles sensoriales que se integran en una sola identidad, donde la fuerza y el carácter del Picual español, la elegancia y complejidad aromática de la Coratina italiana y la suavidad equilibrante de la Arbequina portuguesa construyen un AOVE singular, reconocible y con valor añadido real.
En un mercado tan competitivo como el del Aceite de Oliva Virgen Extra, en Conde de Benalúa asumimos la responsabilidad de liderar, innovar y diferenciarnos para que en la mente del consumidor nuestra marca sea sinónimo de calidad, autenticidad y excelencia. Este nuevo AOVE no es solo un producto, es una visión estratégica, una declaración de posicionamiento y el inicio de una nueva etapa para una marca cooperativa que aspira a competir en el segmento premium internacional con identidad propia, credibilidad y prestigio.


